Lecturas para mamis y papis

Exámenes, notas y “responsabilidades compartidas”

Queda menos de un mes para que se termine este curso escolar. Muchos alumnos/as se enfrentan durante este mes a la evaluación final, y con ellos sus padres, que sufren igual o más que sus hijos este último salto de obstáculos que les separa de las tan ansiadas vacaciones estivales.

Durante mucho tiempo me dediqué a realizar apoyo educativo con alumnado de primaria y secundaria. Tuve niños y niñas con todo tipo de dificultades, distintas entre sí, pero con un claro denominador común: los padres asumían toda la responsabilidad respecto a las tareas escolares y rendimiento académico de sus hijos.

Tuve que remover cielo y tierra, llamar a muchas madres para que me dijesen qué les entraba en el examen de lengua castellana“. “Pasé toda la noche buscando información sobre los señores feudales para poder explicarle a mi hijo, y que le fuera bien en el examen“. “Acabamos los deberes a las 10 de la noche”. “Es que las ecuaciones de segundo grado las tengo muy olvidadas y claro, si yo no lo entiendo, cómo se lo voy a explicar“…. y un larguísimo etcétera que seguro os sonará a muchos.

Y claro, bajo este paraguas protector de los papis, es complicado que los niños y niñas asuman las responsabilidades que les son propias. Y por no hablar ya de toda la tensión y situaciones desagradables que se producían durante este estudio en conjunto.

Mi trabajo con cada familia era darles los recursos y apoyo necesarios para que esta responsabilidad se fuera volcando progresivamente en los chicos y chicas, además de darles a éstos últimos las herramientas necesarias para poder enfrentarse de manera adecuada cada día a los deberes y al estudio, con horarios, método y organización. Y he de decir, que los resultados fueron muy satisfactorios para todos, hijos y padres.

Los primeros aprovechaban mejor los tiempos de estudio, dándose cuenta de que no era cuestión de “horas delante de los libros” sino de “aprovechar bien el tiempo“, lo que se tradujo en una mejora sustancial en el rendimiento académico. En lugar de pasarse 5 tediosas horas haciendo deberes, dedicaban 1 hora y media, y menos según el caso, lo que les dejaba tiempo de ocio para realizar otras actividades tan necesarias y beneficiosas, como el deporte, jugar, pasar tiempo en familia o con amigos, etc.

Los padres, ya no estaban presentes durante el tiempo de deberes/estudio, por lo que el tiempo en común se dedicaba a otras actividades en familia, consiguiendo un ambiente familiar más distendido y agradable.

Al hilo de todo esto, hace años descubrí Tu hijo a Harvard y tú en la hamaca de Fernando Alberca, orientador y profesor de secundaria y universidad que trata todos estos temas y muchos más de una manera muy didáctica. Considero esta lectura como obligada para padres, madres y alumnos/as de secundaria y bachillerato.

En este manual Fernando Alberca ofrece herramientas y claves para conseguir que los chicos aprendan a estudiar con autonomía superando los obstáculos más frecuentes el en estudio, mejorando de esta manera la relación familiar, que dejará de estar relacionada única y exclusivamente con las notas y los resultados académicos.

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