Recetas ñam ñam

Magdalenas caseras

Hacía mucho tiempo que no hacía magdalenas, ni postres en general. En verano, con el calor, no apetece encender el horno. Aprovechando que ya empieza a hacer frío, de hecho la chimenea ya está a pleno rendimiento, y que iba de visita a casa de mis tíos, me decidí a rescatar una receta de magdalenas caseras que siempre triunfan.

Es una receta muy fácil de hacer y en la que podemos involucrar a los más peques de casa en la mayor parte del proceso buscando estimular las funciones ejecutivas y su autonomía, desarrollando la motricidad fina mediante el fortalecimiento de los músculos de las manos y la coordinación óculo-manual.

Una experiencia lúdica y educativa que os hará pasar un buen rato en familia, trabajando y disfrutando juntos.

Ingredientes

Ilustración propiedad de Ana Durán

Preparación

Ponemos encima de la mesa de trabajo todos los ingredientes que vamos a necesitar.

Involucramos a los peques en el pesado de los ingredientes utilizando una báscula y un medidor para la leche.

Ponemos en un bol el azúcar junto con la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente.

Mezclamos bien con las manos o usando una espátula. Tiene que quedar una crema homogénea.

En esta parte del proceso podemos invitar a los nenes a participar, ya que podrán fortalecer la musculatura de las manos y favorecer la coordinación visomotriz.

A continuación, vamos incorporando los huevos uno a uno, mezclando bien la masa.

Cascar huevos es algo que requiere de cierta habilidad a nivel de coordinación visomotriz y de motricidad fina.

Para ello, utilizaremos un bol separado en el que indicaremos a los peques que deben dar dos o tres toquecitos suaves con el huevo contra el borde. Una vez agrietada la cáscara, y con ayuda de los pulgares, la abrirán totalmente, separando el interior de la cáscara, volcando el interior del huevo en el bol.

Después de asegurarnos de que no hay trocitos de cáscara flotando en el huevo lo agregamos a la crema anterior y mezclamos con las manos o una cuchara de madera.

Repetimos el proceso con los 4 huevos. La crema debe quedar con la siguiente textura.

Una vez que ya hemos agregado los huevos a la mezcla, es hora de incorporar la harina y la leche.

Para ello, iremos agregando la harina a cucharadas, mezclando bien evitando los grumos.

Cuando notemos que la masa es demasiado dura y es complicado mezclarla bien, agregamos un chorrito de leche.

Una vez que hemos terminado la harina y la leche y la crema ha quedado homogénea, sin grumos y lo suficientemente suelta como para poder servirla con un cucharón, tenemos que preparar los moldes.

Los moldes que he utilizado son de silicona, y como no tenía papeles para magdalenas, he utilizado papel vegetal para el horno.

Con ayuda de unas tijeras, podéis indicar a los peques que recorten pequeños cuadrados de papel.

El tamaño lo indicará el molde que utilicéis; el papel debe ser un poco más grande que el diámetro de cada molde individual.

Una vez recortados, los colocamos en cada molde, haciendo un poco de forma para poder verter la masa.

Con ayuda de un cucharón, o una manga pastelera, los peques podrán ir poniendo la masa en los moldes hasta un poco más de la mitad.

Con el horno precalentado a 180º iremos metiendo los moldes durante unos 12-15 minutos.

El tiempo de horneado depende del horno, ya que algunos son más potentes que otros, utilizan recirculación de aire…

Sabremos que están hechas cuando al introducir un palillo en la masa sale limpio.

Al retirarlos del horno, los sacaremos de sus moldes y los pondremos sobre una rejilla para que enfríen.

Y este es el resultado final

Me han quedado esponjositas por dentro y muy ricas.

Las cantidades dan para hacer aproximadamente unas 30 magdalenas de tamaño medio-grande. Si no queréis hacer tantas, simplemente reducís la cantidad de ingredientes.

Solo para ocasiones especiales

¿Por qué? Por la cantidad de azúcar y mantequilla que se utiliza en su elaboración. Aunque son caseras, y tenemos la certeza de que los ingredientes que utilizamos son de calidad, es una bomba calórica de la que no se debe abusar.

Sin embargo, puede ser una actividad muy divertida de hacer con un pequeño grupo de niños una tarde de juegos, para un cumple o algún evento familiar.

¿Qué recetas hacéis con vuestros peques? ¿Les gusta participar en la cocina?

Dejadme vuestros comentarios aquí debajo y, como siempre, estaré encantada de hablar con vosotros.

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