Habitáculo familiar, Rincón de juego

El Cohete de las tardes aburridas

Los peques encuentran divertimento en cualquier lugar y con cualquier cosa. Es genial cuando los ves jugar de manera espontánea y autónoma, ya sea solos o en compañía de otros niños, sin necesidad de intervención alguna por parte de los adultos. Una caja de cartón se convierte en una casa de muñecas o en un coche; un vaso de agua y una pajita en un laboratorio de experimentos; unas mantas y unas sillas en un escondite…

Sin embargo, por muy creativos e imaginativos que sean, siempre habrá algún momento en el que se aburran. Dependerá del día, del estado emocional del peque, del lugar en el que nos encontremos…

Está claro que el aburrimiento es algo con lo que tienen que lidiar. Aprender a soportarlo es fundamental, ya que no vamos a estar divirtiéndonos en todo momento. Nosotros también nos aburrimos, en mayor o menor medida, y es algo que forma parte de nuestra vida: esperar en una cola, en un atasco, en una sala de espera…

He visto como en restaurantes, centros comerciales, supermercados y demás, algunos papás suben al nene a la trona, al cochecito o al carro, le enchufan la tablet o el móvil y ya, se acabó el aburrimiento.

No quiero crucificar el uso de la tecnología porque creo que hay momento para todo, aunque sea más o menos oportuno en algunas edades. Sin embargo, darle al botón de play para apagar el aburrimiento convertirá a los peques en demandantes de divertimentos constantes; y en un momento en el que no podamos darles ese extra lúdico continuo por cualquier motivo, es cuando surgirán conflictos, rabietas, lloros y enfados.

Otras veces, “persiguen” a los adultos y esperan que sean ellos los portadores de ideas para realizar. Y claro, en un día en el que te sientes creativo, puedes proponerles diferentes opciones; pero en otros, ya sea porque estamos realizando alguna tarea que requiere de más atención o lo que sea, tampoco es que se nos ocurran a nosotros demasiadas ideas; y también puede pasar, que lo que les proponemos no les convence.

¿Qué os propongo en esta entrada?

Que nos adelantemos a esos momentos de aburrimiento y aprovechemos su potencial creativo.

¿Qué necesitaréis?

  • Lápiz o boli.
  • Tijeras.
  • Pegamento de barra.
  • Cohete de las tardes aburridas, que os podéis descargar gratis pinchando en la siguiente imagen.
Cohete de las tardes aburridas, imagen propiedad de Ana Durán

¡Cohete preparado!

Una vez que terminan de montar su cohete, proceso en el que debemos implicarlos ya que es una actividad en sí misma, les proponemos que escriban en cada casilla una actividad o juego qué les gustaría realizar.

Si todavía no escriben, podemos proponerles que hagan un dibujo que represente dicha actividad.

El cohete tiene espacios para 21 actividades diferentes. No es necesario que completen todos los huecos en un día, sino que podemos reservar unos minutos un par de veces por semana para que piensen en diferentes juegos.

En su sitio

Colocaremos el cohete en el espacio que consideremos adecuado: en nuestra propia casa, en la de los abuelos, tíos… Dependerá de las circunstancias personales de cada familia y dónde suelen ocurrir estos tiempos en blanco. Incluso podríamos tener varios cohetes.

Una vez localizado el espacio, debemos situar el cohete en un lugar al que tengan acceso los peques: en la nevera, colgado en la puerta de la habitación, en el pasillo… Y siempre colocado a su altura, para que lo puedan consultar de manera autónoma.

¿Cómo y cuándo se usa?

Debe usarse en momentos en los que estén calmados y tranquilos. Si están llorando, frustrados, enfadados o en un estado mental negativo, no es momento de consultar el cohete. Esperaremos a que se relajen y tranquilicen y, después, podemos indicarles que consulten las actividades.

Respecto al cuándo, mi consejo es que solamente se utilice en momentos en los que no saben qué hacer o a qué jugar; si lo consultasen a diario, como una batería de actividades, podría perder efecto.

A tener en cuenta

Si el cohete lo van a utilizar en casa, tendrán que ser actividades que se puedan realizar allí, y que estén adaptadas al espacio con el que contemos.

Si por ejemplo, estamos hablando de una casa con jardín o patio, podrían incorporar actividades en el exterior.

Si se trata de un piso y no hay posibilidad de salir, por condiciones climatológicas adversas, falta de tiempo, etc., evitaría introducir actividades que implicasen salir al exterior.

Es necesario, también, que contemos con los materiales necesarios para realizar las actividades que se hayan planteado. Si en una de las casillas han puesto que quieren modelar con plastilina, debemos tener el material necesario, o uno que lo sustituya.


¿Qué os parece esta idea? ¿Se os ocurre algún otro formato?

Todos vuestros comentarios serán bien recibidos.

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