Habitáculo familiar

Regalar de manera diferente

Quedan pocos días para Navidad y algunos aprovechan ahora para realizar las compras. En la entrada cómo planificar las compras de Navidad ya os había dado unos tips de cómo organizar las compras adecuándolas a vuestro presupuesto y tratando de hacer un consumo más responsable. ¡Hoy hablamos de regalar de manera diferente!

Regalar de manera diferente

Para los peques

Respecto a los peques, seguro que habéis oído hablar de la regla de los 4 regalos que todos los años inundan los blogs esta temporada prenavideña: algo para leer; algo para llevar; algo que realmente necesiten; y algo que realmente quieran. Me parece una idea muy buena, y seguro muchos la lleváis a cabo.

Regalar de manera diferente

Para los adultos

Respecto a los adultos parece que no hay reglas, y en cada familia se organiza de una forma totalmente diferente.

En la mía, por ejemplo, solíamos regalarnos todos a todos: yo regalaba un detalle a mi novio, a mi madre, a mi padre, a mi cuñada, a mis abuelos… Y ellos también hacían lo mismo.

Regalar de manera diferente

¿Cuál era el resultado? Además del quebradero de cabeza que nos suponía pensar en un regalo para cada miembro de la familia, acabábamos gastando más de lo necesario. Y ya no solamente el gasto, sino que a veces no acertábamos, y luego había que cambiar, devolver… O quedarse algo por compromiso intentando no herir los sentimientos de la otra persona.

Cambiando dinámicas: el sorteo

Hace un par de años decidimos cambiar la dinámica y regalar de manera diferente. ¿Por qué? Porque a fin de cuentas, cuando verdaderamente necesitamos algo nos lo compramos y no estamos esperando a Navidad o a Reyes. Por eso, decidimos aprovechar para comprar en modo un poco más jocoso, económico y responsable y organizar un sorteo; ahora os cuento cómo lo organizamos.

Presorteo

Definimos un presupuesto entre los que vamos a participar. Para que os hagáis una idea, el año pasado decidimos que cada uno se gastaría un máximo de 40€.

Con ese presupuesto, cada uno compraría tantos detalles como personas participasen, contándose a él mismo. El año pasado fuimos 7, por lo que cada uno invertimos hasta 40€ en 7 detalles.

Como norma, también establecimos que fueran cosas útiles y que puedan servir a cualquiera.

El día del sorteo

El día del sorteo, que en nuestra casa lo hacemos en Reyes (nunca hemos sido demasiado fans de Papá Noel) cada uno coloca sus detalles junto a los demás, mezclándolos unos con otros.

Luego, preparamos etiquetas para pegar en los regalos con un número y metemos tarjetitas con los mismos números en una bolsa de tela y agitamos.

Cada uno extrae una tarjetita y coge el regalo que le ha tocado. Nosotros lo hacemos mucho más ceremonial, y solemos designar a alguien para que haga de paje real y entregue los regalos. Se abren de uno en uno y disfrutamos del momento sorpresa en cada regalo.

¿Qué pasa si me ha tocado algo que yo misma he comprado?

No pasa nada. Otra regla del sorteo es que puedes intercambiar un regalo con cualquier otra persona que quiera hacerlo.

Algunos regalos del año pasado: un cojín para dormir en el avión; un saquito para hacer patatas asadas en el microondas; una caja de bombones; un sujetapuertas; una mantita…

Ni mejor, ni peor: diferente

Otra opción que también puede funcionar es el amigo invisible, que también establece un presupuesto máximo por regalo, pero en esta ocasión compras para una persona en concreto y que te ha tocado mediante sorteo.

Hay miles de formas de regalar y esta es otra más, la que más se ajusta a nuestra manera de pensar y de vivir esta época del año. Ni mejor, ni peor; simplemente diferente.


Y vosotros ¿cómo os regaláis entre los adultos? ¿Qué os parece el sorteo? ¿Tenéis otras formas de regalar de manera diferente?

Gracias por leerme, y si te ha gustado, ¡comparte! 🙂

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