Habitáculo familiar

Planificador de caducidad de productos frescos

Durante todo el tiempo que llevamos confinados en casa solamente he salido a lo imprescindible, y ha sido solamente en dos ocasiones: una a la farmacia y otra al supermercado.

La alarma inicial que llevó a la gente a saquear los establecimientos parece que se ha relajado, al menos en los supermercados de mi zona, y el lunes había absolutamente de todo: leche, yogures, fruta, verduras, carnes, pescados… y ¡hasta papel higiénico!

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Mi rutina de compra no ha variado en absoluto con esta situación: siempre hago una o dos compras grandes al mes, y trato de surtirme de todo lo necesario para no tener que estar yendo todas las semanas a comprar. Por experiencia sé que, si vas a comprar pequeñas cantidades y muchas veces, acabas gastando más de la cuenta. Por ello, mis rutinas de compra se mantienen igual que siempre.

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Compro con cabeza, que creo que es lo que hay que hacer en esta situación y bajo estas circunstancias: de nada me vale arrasar con las verduras y frutas si luego se me van a estropear en casa. Compro pensando en los desayunos, comidas y cenas de dos semanas, aproximadamente.

Hay algunos alimentos que congelo al llegar a casa, pero hay otros que no se pueden congelar.

Photo by Polina Tankilevitch on Pexels.com

Si hay algo que me guste menos es tirar comida. Y con los frescos, si no nos planificamos bien, siempre hay alguno que se nos escapa, y cuando vamos a buscarlo nos encontramos con la sorpresa de que se ha pasado la fecha de caducidad, e inevitablemente se va a la basura.

Para evitarlo, he diseñado un planificador mensual de caducidades de los productos frescos que tengo en la nevera. A mí me ha resuelto parte del problema, y me resulta mucho más sencillo organizar el consumo de los productos que tienen una caducidad más cercana.

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Os lo voy a ilustrar con un ejemplo, para que veáis cómo lo organizo.

Ésta será la plantilla que utilizaré para mi planificador, y que podréis descargar haciendo clic sobre la siguiente imagen.

He impreso dos copias del planificador, uno para el mes de marzo y otro para el mes de abril. He puesto los días en su casilla correspondiente y luego lo he sujetado con imanes a la nevera.

Lo primero que hago es apuntar en el calendario el nombre del producto el día que vence su caducidad.

Por ejemplo, si he comprado leche fresca y caduca el día 17 de marzo, lo anoto en el calendario.

Ejemplo de entrada de alimento en el planificador de caducidad de productos frescos. Diseñado por Ana Durán

Además, para los productos que vienen por unidades (yogures, leche fresca y demás) pongo tantos círculos cómo unidades tengo de cada uno.

Siguiendo con el ejemplo, y si volvéis a la imagen anterior, debajo de leche fresca he dibujo 6 círculos, y cada uno corresponde a una botella o unidad.

Repito el procedimiento con todos los productos frescos, rellenando el calendario mensual.

Ejemplo de entradas mensuales del planificador de caducidad de productos frescos. Diseñado por Ana Durán

Luego, y una vez vayamos consumiendo las distintas unidades de cada producto fresco, con un rotulador de otro color voy rellenando cada círculo.

De esta manera, con una simple hojeada al planificador tengo localizados todos los productos frescos, cuántos me quedan de cada uno y cuáles debo consumir primero, organizando su consumo de una manera mucho más eficiente y evitando perder ningún producto.

Cuando termino un producto fresco, simplemente le paso una raya por encima y, si es un producto que suele ser habitual en mi nevera, lo anoto en la lista de la compra.

Involucramos a los peques

Podemos involucrar a los peques en todo el proceso: tanto en el momento en el que apuntamos los alimentos en el calendario, como en el conteo de unidades y el tachado de los consumidos.

Photo by Kathrin Pienaar on Pixabay.com

Hacerles partícipes en el proceso les ayudará a ser más responsables y consumir antes lo que primero caduque, sin dejarse llevar solamente por sus preferencias.

Pueden ser los responsables de hacer repaso diariamente de los alimentos que quedan, de las nuevas entradas en el calendario cuando vayamos a la compra, y de avisar al resto de la familia de aquellos productos que deben ser consumidos con preferencia.

Podríamos tener un taco de post-its cerca de la nevera donde los peques apunten o hagan anuncios avisando de la próxima caducidad de un alimento para que el resto de la familia lo tenga presente cuando abra la nevera.

Dependiendo de la edad del peque, podrán desenvolver el proceso con más o menos ayuda, pero sin duda, es una manera de involucrarlos en una tarea del hogar como otra cualquiera.

Photo by Denis Agati  on Pixabay.com

Cómo veis, es un método muy simple, pero que a mí me ha resuelto la organización de la nevera, y además, es otra forma de involucrar a los peques en la responsabilidad respecto al consumo de la comida.


Y vosotros ¿cómo organizáis los productos frescos? ¿Tenéis otro método? ¿Qué os ha parecido el que os propongo en esta entrada? Todos los comentarios son bienvenidos.

Como siempre, mil gracias por leerme y, si te ha gustado ¡compártelo! 🙂

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